Leblon, voz e chão
Editorial 7 Letras, Rio de Janeiro, 2004

Paula Siganevich
El primer libro de Solange Rebuzzi, Contornos, publicado en 1991, lleva un epígrafe de Lou Andreas Salomé, “...la vida es simplemente poesía. Inconscientes vivimos día a día y fragmento por fragmento, mas, en su inviolable integridad es ella la que nos vive, ella la que nos lleva”.
Una cita que impone un modo y una referencia que avanza ininterrumpidamente hasta el presente en su obra creativa. Como primer libro visita el amanecer de todo poeta, su lugar, sus antepasados. “Memorias” se revela de algún modo contra esto: por más que me escapo, recuerdo / la voz de los grillos / sueltos en la esperanza / me hablan de secretos oscuros/ momentos sin sosiego. Por más que me escapo, / recuerdo/ Qué hacer? / No quiero vivir de memorias.
Canto de Sombras, de 1997, también tiene su pregunta inicial en “Germinación”: ¿Cuál es la duración de la permanencia? Es en el tiempo que se construye la observación de la naturaleza, la presencia constante de lo perenne que afecta las formas y los colores de la naturaleza viva, de la naturaleza humana: Do verbo ser/ o silêncio soa. / Deságua a vida cores/ atenuando o impensável./ Entre vermelhos/ conjugar anseios/ ao pôr-de-sol./ No branco das luzes,/ camélias abertas,/ desponta o verso/ mulher.
Hay una poeta que como ninguna otra en estos últimos años se ha preguntado por el tiempo haciendo de la condición de la pregunta un modo de vivir, Hilda Hilst. De ella es el epígrafe que abre un nuevo libro en el 2002, Pó de Borboleta: “Atravessaremos juntos as grandes espirais / A artéria estendida do silêncio, o vão / O patamar do tempo?”. Cuando el tiempo recorre su camino deja a su lado sombras y fragmentos, fantasmas que pueden ser algunas prendas, vestidos o vestigios, todo el libro es un cuerpo que se hace y se deshace en una condición de fragilidad frente a lo eterno. Hilda Hilst tiene el don extraño de prender en un verso el tiempo, Solange aspira a caminar junto a ella su camino de poeta.
La imagen, el grabado, la letra manuscrita o la fotografía, acompañan la escritura de Solange en todos sus libros; siempre un texto copiado en su caligrafía sinuosa, un pequeño grabado reproducido e intercalado entre poemas ¿Cuál es la intención de esta presencia? Materializar en la escritura un cuerpo, un cuerpo de escritura. Así al paso de los libros el cuerpo crece, toma su voz, ocupa su lugar. Así llega Leblon, voz e chão.
Una ventana, mirar a través de ella. Leblon, voz e chão, el nuevo libro de Solange Rebuzzi, propone dos visiones en cruce: la exterior - Río, Leblon, Ipanema -, la interior enigma de lo femenino va explorado en libros anteriores a máscara reveladora / do possível no impossível, / a verdade que não deve ser dita toda.
Es un libro sobre la visualidad en el sentido que la modernidad le da a este concepto: sueño y fotografía, construcciones mediadas por la tecnología. Así el sueño es construido por el dispositivo técnico psicoanalítico y la fotografía por el dispositivo de la cámara, a visión/reverte. Se dice que la foto es la nueva memoria de lo humano al igual que el sueño y la poesía son construcciones paradigmáticas, fragmentos, de una subjetividad.
Todo converge en la escritura, toda memoria es la del cuerpo. El exterior se transforma en letra: Leblon:/ a musa mordida/ - na boca-palabra -/ faz do buraco pensamento. Como también: Areias de Ipanema/ textura da língua. Hasta que la memoria se libera y la palabra se transforma, la palabra / carnefluida.
La vestimenta, la ropa pertenece a la categoría del vestigio, la traza sensual que se escribe sobre la corporalidad. El cuerpo de la escritura se desdobla en un cuerpo de mujer y otro cuerpo personaje, como el poema se sobre escribe en las lecturas anteriores, ... e da janela da frase, / uma impulsão suave as leva / em caminho onde o corpo da escrita / desdobra-se / mesclado ao corpo-personagem-mulher;/ a outra que escreve. Así también se escribe la carta - se cita dickinsonianamente, leminskianamente - a José. Porque a él, el que ve detrás de la cámara, el autor de las fotografías del libro, quizás esté dirigido parte del enigma, - l'amour: un moment d'arrêt -. Y en esta carta es donde se produce el pasaje de la escritura al puro grafismo, la disolución del poema: l - u - z -
Revista Grumo - número 04 - octubre 2005.